miércoles, 19 de diciembre de 2018

Las Competencias Investigativas en Educación y las TIC
La presencia de las TIC ha traído consigo un conjunto de innovaciones promovidas por la presencia tecnológica, la globalización, como asimismo por la apuesta de nuevas prácticas de formación universitaria desde un enfoque basado en competencias. Ahora bien, esta adaptación supone cambios en los modelos educativos, cambios en los usuarios de la formación y cambios en los escenarios donde ocurre el aprendizaje. Cierto esta, que los cambios impelen al profesorado a una actualización y porque no decirlo a un cambio de paradigma para acoger lo que en nuestros tiempos se fundamenta en la formación por competencias.
El estudiante universitario de nuestro tiempo, tiene que saber gestionar su conocimiento a través de un aprendizaje que le ayude a comprender su entorno más inmediato afrontando los nuevos desafíos con herramientas más actuales, entre las que destacan las nuevas tecnologías. Para ello el estudiante debe ser competitivo En entes sentido en palabras de Bretel (2005) la persona competente es aquella que posee las cualidades, los requisitos necesarios, la disposición y la creatividad para hacer algo cada vez mejor y para dar razón y justificación de su acción.
Para lo que, el rol de la universidad pasa por abrir los espacios y las aulas a la presencia de las nuevas tecnologías, no de una forma soslayada, pero con una intencionalidad clara que vehiculen de forma activa aprendizajes y transferencia de los saberes consolidados. Se asume que, todo estudiante que opta a una titulación universitaria debe saber gestionar su conocimiento a través de un aprendizaje que le ayude a comprender su contexto afrontando los nuevos desafíos y transformaciones del nuevo milenio, a través de un nuevo y emergente enfoque de gestión y desarrollo del aprendizaje de forma activa y perdurable.
Sin duda la irrupción de los aprendizajes basados en competencias según Ahumada 2011) supone innovar la enseñanza y replantearse todo el acto educativo incluyendo hasta la evaluación de los aprendizajes, avanzando así hacia una adaptación de los nuevos modelos de formación centrados en el trabajo de los estudiantes. En otras palabras, y atendiendo a la nomenclatura vinculada al concepto competencias, ser competente significa saber pensar, saber hacer, saber ser; saber vivir, saber crear, saber estar consigo mismo en los hábitos adquiridos y que permiten el crecimiento personal en la convivencia con los demás; encontrarse en la realización de actividades, de las cosas que se hacen en el ejercicio de aquello para lo que se estudió; significa tener las capacidades necesarias para desarrollar reflexiones, estrategias de pensamiento, críticas y propuestas, encontrar soluciones, saber qué es lo que se sabe, saber plantearse nuevas preguntas y continuar con los aprendizajes. 
La formación por competencias, en el marco de las titulaciones superiores, sin duda permite la formación de profesionales universitarios capaces de actuar en forma acertada y asertiva, ante diferentes contextos teniendo la capacidad de transferir las competencias consolidadas en los procesos de enseñanza y de aprendizaje a situaciones nuevas

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